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Displasia de cadera en adultos

Diagnóstico y tratamiento en Barcelona

La displasia de cadera en adultos, también denominada displasia acetabular, es una alteración de la anatomía de la cadera en la que el acetábulo proporciona una cobertura insuficiente de la cabeza femoral.

Esta configuración puede modificar la forma en que las cargas se distribuyen a través de la articulación y favorecer una mayor sobrecarga del borde acetabular, del labrum y del cartílago.

No todas las personas con displasia presentan síntomas ni todas necesitan tratamiento quirúrgico. Cuando aparece dolor de cadera, especialmente en adultos jóvenes o pacientes activos, es importante determinar si los síntomas están realmente relacionados con la displasia, evaluar el estado de la articulación y estudiar conjuntamente la anatomía del acetábulo y del fémur.

En la Unidad de Cadera de Joint Clinic en Barcelona, la valoración de estos pacientes se plantea desde una perspectiva de preservación articular, integrando exploración clínica, estudios de imagen y características individuales antes de establecer una estrategia de tratamiento.

¿Qué es la displasia de cadera en adultos?

La cadera está formada por la unión entre la cabeza femoral y el acetábulo, una cavidad de la pelvis que normalmente proporciona una cobertura adecuada de la cabeza del fémur.

En la displasia de cadera, esta cobertura puede ser insuficiente o presentar una orientación anómala.

Como consecuencia, las fuerzas que atraviesan la articulación pueden concentrarse en una superficie menor y aumentar las cargas sobre determinadas zonas del acetábulo.

La displasia no debe entenderse únicamente como un acetábulo “poco profundo”. La anatomía de la cadera es tridimensional y pueden existir alteraciones de la cobertura lateral, anterior o posterior, cambios en la orientación del acetábulo, diferencias en la versión femoral y otras características anatómicas que deben valorarse conjuntamente.

Por este motivo, el diagnóstico no debería basarse exclusivamente en una única medición radiográfica.

¿Por qué una displasia puede empezar a dar síntomas en la edad adulta?

Algunas personas presentan una anatomía displásica desde el desarrollo de la cadera pero permanecen sin síntomas durante años.

Cuando la cobertura acetabular es insuficiente, la superficie disponible para distribuir las cargas articulares puede ser menor. Esto puede aumentar progresivamente el estrés sobre el borde del acetábulo y sobre estructuras como el labrum acetabular y el cartílago.

Con el tiempo pueden aparecer:

  • sobrecarga articular;
  • lesión o hipertrofia del labrum;
  • daño del cartílago;
  • sensación de inestabilidad en determinadas caderas;
  • disminución progresiva de la tolerancia al ejercicio;
  • dolor durante o después de la actividad física.

La aparición de síntomas depende de múltiples factores y no exclusivamente del grado de cobertura acetabular.

La anatomía femoral, el nivel de actividad física, la musculatura, la estabilidad de la articulación, las lesiones asociadas y el estado del cartílago pueden modificar la forma en que se manifiesta la enfermedad.

Síntomas de la displasia de cadera

Los síntomas pueden variar considerablemente entre pacientes. Algunas personas presentan alteraciones radiográficas compatibles con displasia sin experimentar dolor.

Cuando la displasia es sintomática, uno de los motivos de consulta más frecuentes es el dolor de cadera durante o después de actividades físicas.

¿Dónde duele la displasia de cadera?

El dolor suele localizarse en la región anterior de la cadera o en la ingle, aunque también puede percibirse en la zona lateral de la articulación.

El dolor inguinal puede aparecer al caminar durante períodos prolongados, correr, practicar deporte, subir escaleras o realizar actividades que aumentan las cargas sobre la articulación.

Sin embargo, la localización del dolor por sí sola no permite diagnosticar una displasia.

Existen múltiples causas de dolor inguinal y dolor de cadera, por lo que es necesario relacionar los síntomas con la exploración clínica y las pruebas de imagen.

Otros síntomas

Además del dolor pueden aparecer:

  • disminución de la tolerancia a la actividad física;
  • dolor después de correr o practicar deporte;
  • chasquidos o sensación de resalte en la cadera;
  • sensación de inestabilidad;
  • fatiga alrededor de la articulación;
  • cojera en determinadas situaciones;
  • reducción progresiva de la actividad por miedo o aparición de dolor.

Los chasquidos tampoco significan necesariamente que exista una lesión importante. Su significado debe interpretarse dentro del conjunto de síntomas y hallazgos clínicos.

¿Cómo se diagnostica la displasia de cadera en adultos?

Exploración clínica

La valoración comienza habitualmente con una historia clínica detallada.

Es importante conocer:

  • dónde aparece el dolor;
  • cuándo comenzó;
  • qué actividades lo desencadenan;
  • nivel de actividad física y deportiva;
  • antecedentes durante la infancia;
  • cirugías previas;
  • episodios de inestabilidad;
  • respuesta a tratamientos anteriores.

Posteriormente se realiza una exploración dirigida de la cadera.

No existe una única maniobra capaz de confirmar o descartar una displasia. La exploración debe valorar movilidad, fuerza, estabilidad y diferentes posibles fuentes de dolor alrededor de la articulación.

Radiografías

La radiografía de cadera y pelvis constituye una de las herramientas fundamentales para estudiar la anatomía acetabular.

Entre las diferentes mediciones que pueden utilizarse se encuentran:

  • cobertura de la cabeza femoral;
  • ángulo centro-borde lateral;
  • ángulo centro-borde de Wiberg;
  • inclinación o índice acetabular;
  • orientación del acetábulo;
  • congruencia articular;
  • signos de degeneración.

El ángulo centro-borde lateral permite estimar la cobertura lateral de la cabeza femoral, pero no debe utilizarse de forma aislada para tomar decisiones terapéuticas.

La posición de la pelvis durante la radiografía, la versión acetabular y otras características anatómicas pueden modificar significativamente la interpretación de las mediciones.

Resonancia magnética

La resonancia magnética de cadera permite estudiar estructuras que no pueden analizarse adecuadamente mediante una radiografía convencional.

Puede aportar información sobre:

  • labrum acetabular;
  • cartílago;
  • lesiones intraarticulares;
  • cambios subcondrales;
  • otras causas asociadas de dolor.

Esta información puede ser especialmente importante cuando se está considerando una estrategia de preservación de la articulación.

TAC

La tomografía computarizada o TAC no es necesaria en todos los pacientes.

En casos seleccionados puede utilizarse para estudiar con mayor precisión la anatomía ósea tridimensional, la orientación acetabular, la versión femoral o determinadas características necesarias para la planificación quirúrgica.

Displasia de cadera y lesión del labrum

El labrum acetabular es una estructura situada alrededor del borde del acetábulo que contribuye a la estabilidad y al funcionamiento biomecánico de la cadera.En una cadera displásica, determinadas zonas del labrum pueden estar sometidas a cargas superiores a las habituales.Por este motivo, las lesiones del labrum son relativamente frecuentes en pacientes con displasia sintomática.Sin embargo, encontrar una rotura del labrum en una resonancia magnética no significa necesariamente que el labrum sea el único problema.Cuando existe una alteración estructural de la cobertura acetabular es necesario determinar cuál es el mecanismo responsable de los síntomas antes de decidir el tratamiento.Tratar únicamente la lesión labral sin comprender la anatomía subyacente puede ser insuficiente en determinados pacientes

¿Qué es una displasia borderline?

La displasia borderline de cadera describe un grupo de pacientes cuya cobertura acetabular se encuentra cerca del límite entre una cadera considerada claramente displásica y una cadera con cobertura convencionalmente considerada normal.Tradicionalmente se ha utilizado el ángulo centro-borde lateral para establecer estos límites, habitualmente dentro de rangos aproximados de 18–25° o 20–25°, dependiendo de los criterios utilizados.Sin embargo, reducir el diagnóstico de displasia acetabular borderline a este único valor puede resultar engañoso.Dos pacientes con el mismo ángulo pueden presentar mecanismos completamente diferentes: una cadera puede comportarse predominantemente como una articulación inestable y otra presentar características más próximas al choque femoroacetabular.Por ello deben estudiarse conjuntamente:cobertura acetabular;inclinación acetabular;orientación del acetábulo;versión femoral;estabilidad;morfología femoral;labrum;cartílago;síntomas y exploración clínica.Esta distinción es especialmente importante porque puede modificar significativamente la elección del tratamiento

Tratamiento de la displasia de cadera en adultosEl tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, anatomía, grado de displasia, demanda funcional, estado del cartílago y presencia de lesiones asociadas.La existencia de una displasia en una radiografía no constituye por sí misma una indicación quirúrgica.Tratamiento conservadorEn determinados pacientes puede plantearse inicialmente un tratamiento no quirúrgico dirigido al control de los síntomas y a optimizar la función de la cadera.Puede incluir:fisioterapia específica;fortalecimiento muscular;adaptación temporal de determinadas actividades;modificación de cargas deportivas;ejercicio individualizado;tratamiento analgésico o antiinflamatorio cuando esté indicado;seguimiento clínico.El objetivo no es modificar mediante fisioterapia la anatomía ósea del acetábulo, sino mejorar la capacidad funcional de la articulación y controlar los factores que pueden contribuir a los síntomas.La respuesta al tratamiento conservador también aporta información útil para decidir si son necesarios otros tratamientos.Cirugía de preservación de caderaLa cirugía de preservación de cadera engloba diferentes procedimientos cuyo objetivo es tratar determinadas alteraciones antes de que exista una degeneración articular avanzada.No existe una única cirugía válida para todas las displasias.La elección depende fundamentalmente del mecanismo responsable de los síntomas y de la anatomía de cada paciente.En pacientes seleccionados puede ser necesario corregir la orientación del acetábulo. En otros casos pueden coexistir lesiones del labrum, alteraciones femorales u otros problemas que requieren una estrategia diferente o combinada.Por ello, la planificación de una cirugía por displasia de cadera en Barcelona debe partir de un diagnóstico anatómico completo y no únicamente de la presencia de dolor o de una medición radiográfica.Osteotomía periacetabularLa osteotomía periacetabular o PAO es una cirugía de preservación articular diseñada para modificar la orientación del acetábulo.Durante el procedimiento se realizan osteotomías alrededor del acetábulo que permiten reorientarlo para aumentar y optimizar la cobertura de la cabeza femoral.El objetivo es mejorar la biomecánica de la articulación y disminuir las cargas anormales relacionadas con una cobertura insuficiente.Puede considerarse en determinados pacientes con:displasia sintomática;articulación susceptible de preservación;ausencia de degeneración avanzada;características anatómicas compatibles con este tipo de corrección.La decisión requiere una valoración individualizada.CTA → Ver osteotomía periacetabular¿Todos los pacientes con displasianecesitan cirugía?No.Diagnóstico de displasia no equivale a indicación quirúrgica.Hay personas con displasia acetabular que permanecen asintomáticas y otras cuyos síntomas pueden controlarse satisfactoriamente mediante tratamiento conservador.Cuando se plantea una cirugía deben considerarse conjuntamente:intensidad y duración de los síntomas;limitación funcional;anatomía de la cadera;estabilidad articular;grado de cobertura acetabular;estado del labrum;estado del cartílago;existencia de artrosis;edad y estado biológico de la articulación;objetivos deportivos y funcionales;respuesta a tratamientos anteriores.El objetivo no debería ser operar una radiografía, sino identificar si existe una alteración anatómica responsable de los síntomas y determinar qué estrategia ofrece una relación razonable entre beneficio y riesgo.Displasia de cadera y deporteTener una displasia de cadera no significa automáticamente que una persona deba abandonar el deporte.La capacidad para correr o hacer ejercicio con displasia de cadera depende de factores como la gravedad de los síntomas, anatomía, estabilidad de la articulación, presencia de lesiones asociadas y tipo de deporte practicado.Algunos pacientes pueden continuar realizando actividad física con pocas limitaciones, mientras que otros experimentan dolor con deportes de impacto o cargas repetidas.Cuando existe dolor, la estrategia puede incluir modificaciones temporales del volumen o intensidad del entrenamiento, fortalecimiento específico y adaptación progresiva de las cargas.La decisión de volver al deporte debe individualizarse.En pacientes deportistas, el objetivo no consiste únicamente en eliminar el dolor, sino también en comprender qué está provocándolo y establecer una estrategia que permita mantener el mayor nivel posible de actividad de forma sostenible.Enlace interno futuro → Displasia de cadera y deporte¿Puede la displasia de cadera producir artrosis?La displasia acetabular es un factor de riesgo para desarrollar artrosis de cadera, especialmente cuando la alteración anatómica genera una distribución desfavorable de las cargas articulares.La menor cobertura de la cabeza femoral puede aumentar la concentración de fuerzas sobre determinadas regiones del acetábulo y favorecer progresivamente lesiones del labrum y del cartílago.Sin embargo:tener displasia no significa que inevitablemente vaya a desarrollarse una artrosis.La evolución es variable y depende de múltiples factores, entre ellos la gravedad de la alteración anatómica, congruencia articular, lesiones del cartílago, edad, peso, demanda mecánica y otras características individuales.Por esta razón, el objetivo de la valoración especializada no es predecir de forma categórica qué ocurrirá en el futuro, sino estimar el estado actual de la articulación y determinar la estrategia más apropiada para cada paciente.¿Cuándo puede ser necesaria una prótesis de cadera?La cirugía de preservación y la prótesis de cadera persiguen objetivos diferentes.La preservación articular intenta mantener la articulación nativa cuando el estado del cartílago y las características del paciente permiten plantearlo razonablemente.Cuando existe una degeneración articular avanzada, una cirugía destinada únicamente a corregir la anatomía puede dejar de ofrecer un beneficio suficiente.En estos casos puede valorarse una artroplastia o prótesis de cadera.La edad por sí sola tampoco determina automáticamente qué procedimiento debe realizarse. Resultan especialmente importantes el estado del cartílago, el grado de artrosis, los síntomas y la función de la articulación.Enlace interno → Prótesis de caderaEspecialistas en displasia de cadera en BarcelonaLa displasia de cadera del adulto pertenece al ámbito de la cirugía de preservación de cadera y puede requerir una valoración diferente de la que se realiza habitualmente ante un dolor de cadera inespecífico.La dificultad no está únicamente en detectar una disminución de la cobertura acetabular.Es necesario integrar:síntomas + exploración + anatomía acetabular + anatomía femoral + estabilidad + labrum + cartílago + estado articular.Esta evaluación adquiere todavía mayor importancia en pacientes con displasia borderline, lesiones labrales, cirugías previas o cuando se está considerando una osteotomía periacetabular.La Unidad de Cadera de Joint Clinic en Barcelona está coordinada por el Dr. Luis Ramírez Núñez, cirujano ortopédico con dedicación específica a cirugía de preservación de cadera, displasia del adulto, artroscopia de cadera y cirugía reconstructiva.El modelo de la unidad busca establecer primero el mecanismo responsable de los síntomas y posteriormente decidir si el paciente necesita tratamiento conservador, cirugía de preservación u otro procedimiento.CTA: Solicitar valoración especializadaEnlace interno → Conocer al especialista de cadera¿Cuándo pedir una segunda opinión por displasia de cadera?Una segunda valoración puede resultar especialmente útil cuando existen dudas sobre el diagnóstico o cuando se está considerando una intervención importante.Entre las situaciones en las que puede ser razonable solicitar una segunda opinión se encuentran:diagnóstico de displasia borderline;síntomas importantes con radiografías aparentemente poco alteradas;discrepancia entre los síntomas y la resonancia;lesión labral asociada a displasia;indicación de osteotomía periacetabular;dudas entre PAO y otros procedimientos;artroscopia previa con persistencia del dolor;presencia simultánea de displasia y artrosis;propuesta de prótesis de cadera en un paciente joven;dudas sobre las posibilidades de preservación articular.Una segunda opinión no implica necesariamente cambiar el tratamiento indicado. Su objetivo es revisar el diagnóstico, comprender las diferentes alternativas y disponer de suficiente información para tomar una decisión compartida.CTA PRINCIPAL: Solicitar valoración especializadaPreguntas frecuentes sobre displasia de cadera en adultos¿Qué es la displasia de cadera en adultos?Es una alteración de la anatomía de la articulación en la que el acetábulo proporciona una cobertura insuficiente o inadecuada de la cabeza femoral. Puede permanecer asintomática o producir dolor, sobrecarga articular y lesiones asociadas.¿Dónde duele la displasia de cadera?El dolor se localiza frecuentemente en la parte anterior de la cadera o en la ingle, aunque puede aparecer en otras zonas. La localización del dolor por sí sola no permite establecer el diagnóstico.¿Cómo sé si tengo displasia de cadera?El diagnóstico requiere combinar síntomas, exploración clínica y estudios de imagen. Las radiografías permiten valorar la morfología y cobertura acetabular y, cuando es necesario, pueden complementarse con resonancia magnética o TAC.¿Qué radiografías se necesitan para diagnosticar una displasia?La radiografía anteroposterior de pelvis constituye una prueba fundamental y puede complementarse con otras proyecciones dependiendo de la anatomía que e necesite estudiar. La elección debe individualizarse.¿Puede una displasia causar una lesión del labrum?Sí. La alteración de la distribución de cargas en algunas caderas displásicas puede aumentar el estrés sobre el labrum acetabular y asociarse a lesiones labrales. Sin embargo, una lesión observada en resonancia debe interpretarse conjuntamente con el resto de la anatomía.¿Se puede tratar una displasia de cadera sin cirugía?Sí. No todos los pacientes necesitan cirugía. En determinados casos puede realizarse fisioterapia, ejercicio terapéutico, adaptación de cargas y tratamiento de los síntomas. La indicación depende de las características de cada paciente.¿Cuándo se recomienda una osteotomía periacetabular?Puede considerarse en pacientes seleccionados con displasia sintomática y una articulación susceptible de preservación. La indicación depende de la anatomía, síntomas, estado del cartílago, grado de degeneración y otros factores clínicos.¿Puedo hacer deporte si tengo displasia de cadera?En muchos casos sí. Tener displasia no implica abandonar automáticamente la actividad física. El tipo y nivel de ejercicio deberían adaptarse a los síntomas, características anatómicas y estado de la articulación.¿La displasia siempre produce artrosis?No. La displasia es un factor de riesgo de artrosis, pero su evolución es variable. No todas las personas con displasia desarrollarán degeneración avanzada de la articulación.¿Cuándo debo consultar a un especialista en displasia de cadera?Puede ser recomendable cuando existe dolor persistente de cadera o ingle, limitación deportiva, diagnóstico radiológico de displasia, lesión labral asociada, dudas sobre una indicación quirúrgica o cuando se desea valorar las posibilidades de preservación de la articulación.